23 enero, 2006

LAS COSAS QUE RECORDAMOS

Hace un par de días la noticia de la muerte de una persona X llego de improviso a mi cada vez más cotidiana vida. Para ser honestos la primera reacción que tuve a lo mas fue decir “que mala”. Nada más, siempre es triste cuando se muere alguien, pero como no era un familiar y tampoco llegue a conocerlo no me afecto más allá de eso.

Sin embargo, luego del velorio y los funerales respectivos lo que ocurrió si me afecto y me ha hecho detenerme un momento a pensar. Lo que comento la gente que participo en ambas ceremonias fue la alegría y el cariño con que recordaban a esta persona. Todos destacaban su alegría de vivir, lo acogedor que era cuando visitabas su casa, la preocupación que sentía por integrarte a su círculo más cercano cuando eras visita, en fin puras cosas buenas. Todos concordaban que era una persona muy calida y todo lo triste que podía ser la situación de alguna forma se convirtio en algo agradable y bonito. Luego de escuchar esto, me quede pensando, bueno y si el día de mañana me muero, ¿como me recordaran los demás?, gran pregunta. En realidad uno tiene su idea, pero la verdad, no me atrevería a asegurar nada.
Uno puede pensar que afecta a la gente de cierta manera, pero la imagen que uno proyecta pude ser muy distinta de la que uno piensa.

El día de mañana cuando ya no estemos físicamente acá, lo que se recordará de nosotros será como nos relacionamos con la gente, de que manera la afectamos, que imagen proyectamos y que sentimientos les provocamos. Nadie en el momento de recordarlo menciono “Oye este tipo a los 30 tuvo su primer auto y ya vivía solo”, o a los 35 ya era gerente en su empresa. Con esto no quiero decir que los logros o metas profesionales no sean importantes, si lo son, pero no lo fundamental y ciertamente no seremos recordados por ello.

Siempre han dicho por ahí que una manera de mantener vivas a las personas cuando ya no están, es recordándolas, pero ciertamente son nuestras actitudes y acciones las que determinan nuestra relación con los demás y “al final del día” eso es lo que queda y permanece en la memoria, eso es lo que nos hace trascender y vencer a la muerte y también lo que le entrega fuerza a las personas que nos quieren para seguir adelante.

A veces estamos muy preocupados de nuestro futuro, con grandes proyectos por hacer y es súper lógico, somos jóvenes. Pero pocas veces miramos hacia atrás y vemos que hemos estado sembrando y que es lo que estamos cosechando
con ello. Al menos a mi me ha hecho pensar..

1 Comments:

Blogger Soledad said...

Cristián... qué triste igual lo que escribes.
Mmmm, yo no podría imaginarme lo que la gente pudiera decir de mí cuando me muera. En todo caso, no sé si me gustaría saberlo.
¿Sabes qué? Igual he estado pensando que nadie, por mucho que sea algo predecible, cierto y exacto, nadie está preparado para que alguien de su familia se vaya.
Lamentablemente este último tiempo he sabido de compañeros y conocidos que han sufrido algo parecido, pero nadie es tan fuerte ni nada puede ser tan esperado como para no destrozarse por dentro si alguien se va... y no hablo sólo de una muerte.
Un beso,
Sole.

29/1/06 10:52 p. m.  

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